octubre 20, 2024

ARTE Y ECONOMÍA


Teoría y práctica artística: 
“la Passion  Economy”  -  arte y economía.

Saverio Cecere, Solofra, Italia, octubre 2024.

¿Qué hacemos para evitar renovar continuamente el mundo? Inventamos “La passion economy” (“Economía de la Pasión” o “Economía del Creador”). Que historia más extraña: hoy que el arte está de moda, en una sociedad donde todos son artistas, la economía de la pasión (término acuñado por el periodista económico Adam Davidson), se refiere a "actividades amateurs, artesanales, creativas y profesionales crean nuevas cadenas de valor". Es una economía, que se basa en ser autoemprendedores, profesionales que buscan un trabajo que les dé satisfacción y que han cuestionado su trabajo porque “el dinero y el éxito” no son suficientes en la vida. En tan absurda actividad, que no sabemos si la muerte del arte está relativamente lejana, o es probable que sea realmente inminente.

Empecemos diciendo que el artista es la persona que crea, desarrolla o produce obras de arte. Lo que se entiende por artista deriva de la familia léxica de la palabra: arte (del latín ars, artis, y este calco del griego τέχνη (téchne). Dado el cambio de significado de la noción de arte, el término artista puede definirse o estudiado desde un punto de vista histórico; identificando al artista como todo aquel capaz de "crear" (y no sólo reproducir) a partir de su propia inspiración.
 

Hoy, el sueño de convertirse en artista se ha transformado radicalmente. Si bien alguna vez el arte y el artista fueron vistos como un privilegio de unos pocos, hoy, en la era digital, se ha abierto un universo de posibilidades. El siglo XX se caracterizó por el nacimiento de varios movimientos dominantes e importantes para la historia del arte. Repasando los últimos movimientos podemos ir del cubismo, al futurismo, del dadaísmo al surrealismo, del pop al conceptual y al minimalismo hasta los años 80 y 90 con movimientos y estilos bien definidos que todavía nos falta etiquetar. “¿Cuál será entonces el movimiento del siglo XXI? creo que la verdadera tendencia artística que dominará este siglo es algoritmo y la capacidad que tiene de poder razonar, aprender, planificar e incluso realizar actividades creativas y obras de arte. Hoy, en la era digital, los avances tecnológicos (inteligencia artificial) y los cambios socioeconómicos, como el auge de la economía de los creadores, han revolucionado la forma en que las ideas artísticas toman forma y llegan al público. Este nuevo panorama ofrece herramientas sin precedentes para la creación y difusión del arte, democratizando el campo y haciendo del arte un terreno fértil para la expresión personal caracterizada por la inmersión total y el dominio de las tecnologías digitales y las redes sociales. Estos artistas son emprendedores de su propia creatividad y utilizan herramientas avanzadas como la inteligencia artificial para ampliar sus horizontes creativos.
 

Inteligencia artificial


 
Arte digital


¿Qué significa democratización del arte?
 

“Gilles Lipovetsky, entrevistado en el Festival de Filosofía Modena-Arti 2017, habla sobre los efectos del capitalismo artístico en el sentido estético y la nueva relación entre arte y economía. Hoy en día la gente hace zapping constantemente, come en restaurantes de comida rápida, ya no experimenta el placer de saborear cosas bellas, hasta el punto de que se habla de pauperización y proletarización de los consumidores, pero Lipovetsky cuestiona esta visión negativa, argumentando, por el contrario, se está produciendo una democratización del sentido estético. Hoy todo el mundo escucha música todo el tiempo, el turismo es un consumo estético en el sentido de buscar emociones, impresiones inútiles, como decía Paul Valéry "El turista no tiene un propósito utilitario, sino que viaja por placer estético". En un museo, por ejemplo, el consumo estético es de carácter turístico, la gente consume rápidamente, pero no deja de ser una dimensión estética”.

En la nueva relación entre arte y economía, ¿es posible priorizar algo más que la productividad? el artista, interactuando con el público en múltiples plataformas y creando una marca personal fuerte y reconocible, gestiona su carrera como un negocio. Los cambios culturales y económicos que hemos experimentado en los últimos años han proporcionado una alternativa: La “Economía de la Pasión”, o “Economía del Creador”  que promete y permite una nueva forma de trabajar para que cualquier persona con un hobby recreativo y una gran experiencia en la materia, pueda difundir su mensaje y su voz; encontrar múltiples formas de monetizar estas pasiones: debe ser capaz de crear asombro, admiración, éxtasis pero también hacer que la gente sienta shock, asco, molestia. La búsqueda de materiales que catalicen el mensaje creativo constituye hoy el elemento fundamental del artista, que ya no produce obras de museo, sino que trabaja en un campo de acción indefinido e indefinible: el cine y la literatura,   pero también las redes sociales y el multimedia, son los contextos más manipulados y reelaborados por esta nueva generación de artistas que, conscientes de las implicaciones positivas pero sobre todo negativas del progreso frenético de las innovaciones tecnológicas,  están interesados en provocar una reacción emocional; lo que importa no es tanto la interpretación estética de una obra, sino el efecto que provoca: objetos insignificantes, comunes y banales se convierten en esculturas -o tal vez sea más correcto definirlas como "instalaciones"- que identifican la necesidad del artista contemporáneo experimentar con la hibridación de la forma en un lenguaje enriquecido con otras connotaciones, donde  realidad e imaginación se fusionan y confunden en un aspecto reconocible y ajeno. Estamos ante la traducción de la "Obra de arte" hacia el "Objeto de arte", operación con la que el artista contemporáneo declara su derecho a registrar el espacio y la forma en un proceso que desata el arte de sí mismo, dispersándolo en espacios expresivos y distancias sin barreras.

El arte es el espejo de la sociedad por lo tanto, no puede hacer otra cosa que interpretarla en su forma y contenido: si las formas son imperfectas y confusas es porque es el contexto en donde nació. El arte del siglo se cae en una instrumentalización filosófica, es la demostración de la no autonomía del momento estético, del carácter investigador del arte contemporáneo, que trabaja sobre la conciencia de la propia muerte entendida como fenómeno puramente estético o estetizante (Umberto Curi, RAI-cultura),  pero el arte no morirá y lo explica muy claro Gilles Lipovetsky, en un texto publicado en RAI cultura: “El placer que hoy sentimos por la belleza, por la novedad, es generalizado y gran parte de la evolución depende de nuestro sistema escolar, que está llamado a despertar deseos de calidad, afinando el sentido estético. Pero esto no es simplemente un efecto del capitalismo y el Estado, a través de la escuela, tiene una responsabilidad específica en este sentido. En consecuencia, en estas condiciones podemos retomar la famosa profecía de Hegel que anuncia la muerte del arte. Se habla mucho, por ejemplo, de la muerte del cine, a veces incluso de la muerte de las artes plásticas, pero esta visión pesimista no puede ser compartida: el arte no está muerto, sino renovado. ¿Por qué el arte no está muerto? Porque su asociación con el mundo del dinero o de los negocios no destruye la necesidad de creación o de belleza. A partir del siglo XV, los artistas siempre han tenido contratos de la Iglesia o de los príncipes que les imponían limitaciones muy estrictas. Hoy las limitaciones son de otro orden, pero, como decía Nietzsche, la limitación es necesaria para el arte, no es su enemiga. Se objeta que el vínculo del dinero mata la creación, pero las cosas no son así, porque en el arte contemporáneo, es cierto, hay muchos aspectos que suscitan cierto escepticismo, pero a pesar de todo se crean obras magníficas. Estamos en presencia de una sobreabundancia de producción artística, por lo que no faltan cosas mediocres o repetitivas, pero esto sucede simplemente porque la cantidad es considerable. Nos encontramos ante una situación nueva: el arte está cada vez más vinculado a la dimensión del mercado, pero con el mercado es posible hacer “lo peor y lo mejor". La idea de que el arte debe ser hermético y no debe tener éxito comercial está obsoleta. Hay éxitos comerciales que presentan una verdadera calidad artística, es decir, creativa. Además, aunque las grandes estrellas del arte contemporáneo están vinculadas al mercado, también hay numerosos artistas a los que no les interesa en absoluto ser comerciales: es el sistema el que rápidamente se apodera de ellos y les hace triunfar. La idea de la muerte del arte no es el enfoque adecuado para comprender la situación contemporánea, que se caracteriza más bien por una nueva relación entre arte y economía, que se comunican entre sí y esto conlleva riesgos, pero también muchas oportunidades”. 

 

Colonialismo digital

Para finalizar, no muchos de nosotros somos conscientes de esto, pero todos ya somos cyborgs que, en un sentido aún más amplio, es cualquier individuo que depende en gran medida de dispositivos y artefactos tecnológicos para tomar decisiones, pensar, comunicar y crear. El ser humano se ha vuelto una sola cosa con las tecnologías digitales que, han mantenido vivas las relaciones existentes mientras que otras nuevas se han formado enteramente en las pantallas de computadoras y teléfonos: múltiples redes de colaboración, solidaridad y conspiración se han desplegado a través de los cables submarinos de fibra óptica de la red que, irónica o trágicamente, hoy resaltan las rutas navales del colonialismo. Por colonialismo digital se entiende el despliegue de un poder imperial a través de nuevas normas, diseños, lenguajes y culturas, así como creencias que sirven sus intereses. En el pasado, los imperios expandían su poder a través del control de activos estratégicos como las rutas de comercio o los metales preciosos, en cambio hoy, en la actualidad este proceso es similar a los modelos históricos de colonización, en los que los recursos y el poder se distribuían de forma desigual, pero con la diferencia de que las «materias primas» actuales son los datos digitales.

Si el tema fue de tu interés deja un comentario

En nuestra próxima publicación hablaremos de


ESTÉTICA POST-UMANA
La obra de arte en la era de su producibilidad algorítmica

No hay comentarios.:

Publicar un comentario